Bueno, este año acaba, al menos desde la observación del calendario vigente.
Y la luna crece, inmaculada.
Una larga temporada que se ha caracterizado por un primer semestre que regaló nobles roballos; y un semestre final parco en capturas.
Conviene a la conciencia recuperar esos bellos instantes, esa pugna con el gran robalo. Y también es menester recordar que esos momentos lo fueron, en muchas ocasiones, al lado de amigos tan queridos como Pepe, Armando y Manolito.
Pero quiero extender a todos vosotros, seguidores de este espacio, a la par gratitud y emoción: gratitud, pues vuestra presencia inspira la creación de nuevas entradas, dando una vida continua al blog; emoción, de haber compartido - en la distancia- esta pasión por la pesca recreativa.
Cuento seguir mucho tiempo, aunque para ello tenga que encomendarme al dios robalo.
Carlos "sargoloco"




















