"Quizá sólo busque desahogo, una forma de expresión; tal vez, sea la necesidad de rendir homenaje, al Hombre. Para una persona que nunca palpó una tecla de ordenador, que tal vez, y en vida, nunca llegaría a conocer los entresijos de internet…para un Ser íntegro, cabal, entregado a su familia; de noble proceder, y austeras costumbres; trabajador, constante y solidario; amante del mar y sus secretos…
Sus pasos dejan aura por las playas de Barcia. Imaginarse cuánto, cuando un obligado retiro le privó de esas caminatas entre la polea y la dulce…cuántos pulpos, a vara; cuantas botonas y farrios, a caña de bambú; cuántos congrios, a línea…
Estaba fabricado a puro fierro. Con setenta años levantaba pesos que a otros mortales aplastarían. Caminaba presto a las mareas, sabio, tranquilo, amable en el xarreo.
Enfriados los sentidos, quedará indisoluble, implantado en mis sentimientos. Demasiados recuerdos, de infancia, adolescencia y juventud. Él ha sido alguien con mayúsculas, una persona afable, de inspiradora imagen y dulce corrector y maestro. Y así permanecerá en nuestro imaginario, pues sus piernas quebraron, ante el indolente óxido de tantas lunas.
La naturaleza fue sabia y le acogió en sus últimos momentos, de sus queridos rodeado, en paz y amor. Es el premio, exiguo, pero premio a un cuerpo ya envejecido, para un ser humano de semejante talla.
Nunca llegaré ni a la mitad de la mitad. Demasiadas virtudes, que no alcanzaré.
Adiós, tío Ricardo, te echaremos de menos."
Sus pasos dejan aura por las playas de Barcia. Imaginarse cuánto, cuando un obligado retiro le privó de esas caminatas entre la polea y la dulce…cuántos pulpos, a vara; cuantas botonas y farrios, a caña de bambú; cuántos congrios, a línea…
Estaba fabricado a puro fierro. Con setenta años levantaba pesos que a otros mortales aplastarían. Caminaba presto a las mareas, sabio, tranquilo, amable en el xarreo.
Enfriados los sentidos, quedará indisoluble, implantado en mis sentimientos. Demasiados recuerdos, de infancia, adolescencia y juventud. Él ha sido alguien con mayúsculas, una persona afable, de inspiradora imagen y dulce corrector y maestro. Y así permanecerá en nuestro imaginario, pues sus piernas quebraron, ante el indolente óxido de tantas lunas.
La naturaleza fue sabia y le acogió en sus últimos momentos, de sus queridos rodeado, en paz y amor. Es el premio, exiguo, pero premio a un cuerpo ya envejecido, para un ser humano de semejante talla.
Nunca llegaré ni a la mitad de la mitad. Demasiadas virtudes, que no alcanzaré.
Adiós, tío Ricardo, te echaremos de menos."
